6.6.14

¿Qué es un Moodboard?



Sí, eso es lo que pensé la primera vez que lo escuche.. ¿Que es un moodboard?, reconozco que por mucho que me guste el mundo 2.0 cuando leí la palabra “moodboard” no tenía ni idea de lo que era. Luego le consulté a mi gran amigo el Sr. Google y ya me aclaré. Algo así como un tablero que utilizan los diseñadores para recoger sus ideas, frases, colores, texturas y todo aquello que les sirva de inspiración.

En ese momento me recordó a aquellos tableros de corcho que tenía en mi habitación juvenil  cuando iba al instituto. Aquellos en los que colgaba fotos con chinchetas, recortes de revistas, frases, chapas, pins, etc… Yo no lo sabía pero entonces tenía mi propio Moodboard.

Ahora, unos años más tarde, vuelvo a sumergirme en mi pasado para buscando respuestas sobre lo que soy ahora y lo que me inspira, para así crear mi segundo Moodboard, según nos propusieron la semana pasada en el curso Hello bloging, de Hello creatividad

El amarillo, mi "segundo blanco"

Me cuesta mucho definirme por un color porque me gustan todos. Por esa razón últimamente soy mucho de blancos, grises y tonos neutros, pero porque son el lienzo perfecto para combinar con el color que quieras, según tengas el día, según te apetezca una cosa u otra.  Mi idea era combinar estos tonos con pinceladas de amarillo, maquillaje y menta, aunque finalmente me he dado cuenta que el amarillo es un color predominante en mi vida. El amarillo es mi “segundo blanco”, es el color de óleo que más gasto cuanto pinto después del blanco titán. Con el amarillo  y alguna que otra pincelada consigues verdes, naranjas, maquillajes…

Tocados. 

Si estoy aquí en la blogosfera es por culpa de un tocado amarillo. Es el primero que hice, por culpa de un arrebato que me dio de asistir a un curso de sombrerería en Sevilla, al que me acompañó mi madre, que me sigue a todos los lados.

Mi madre. 

Como bien dije en su día, mi madre me sigue a donde le pida. Para coser un botón, hacer unos banderines, preparar mermelada casera, coser a mano 200 ligas... y bordar el nombre de su nieta Alejandra a cadeneta en una toalla.



Una toalla blanca.  

Una toalla blanca. Las abuelas son sabias. Cuando era pequeña mi abuela Paquita bordó mi nombre en una toalla blanca, pensando que una toalla blanca sería para toda la vida. Y así es, porque aun la conservo. Por eso mi madre lo hizo igual.





Lazos de colores.

Lo hubiera bordado con hilos de Presencia, los hilos que tenía mi otra abuela, María, en su Mercería, y que tan buenos recuerdos nos traen. Y lo hubiera envuelto con cariño y con aquellos lazos que me regalaba cada vez que iba por la tienda. 




Mi primera cámara.

La tienda de mi abuela María era un nexo de unión familiar, todos pasábamos por allí antes de subir a su casa. Conservamos muchas fotos y vídeos familiares que mi padre hacía. De él he heredado la pasión por la fotografía,  de ahí que incluya mi primera cámara de fotos, que me compré con mi primer sueldo.

Aquellos retratos en el instituto. 

Esa cámara fue digital, pero antes tuve en mis manos una réflex con la que estudié fotografía en el instituto. Allí gané mi primer concurso con una foto de unas canicas en blanco y negro. El cuarto oscuro, preparar los carretes, revelar, texturas, colores, retratos de unos “chiquillos” que se hicieron novios.


Cumplir un sueño.

Lo conocí en el instituto, y después de 19 años soy muy feliz junto a él. Siempre había soñado con casarme, también con dibujar la invitación. Esto último me avergonzaba, pero finalmente después de un boceto lo hice, dibujé la invitación de nuestra boda, que recreaba el escenario a mi llegada a la iglesia.








Contando abanicos. Un 10 de abril de 2010, en el que se me olvidó sacar el abanico que me pinté la noche antes cuando me acordé que, después de pintar más de 200 abanicos para los invitados, no había hecho ninguno para mí. Me pasé los previos a la boda contando abanicos: “Llevo 88”, “ Llevo 144”, “Me quedan 10”…


Y llegó la paciencia. Que levante la mano quien no ha tenido nunca que contar hasta diez. Reconozco que ahora lo tengo más controlado, pero entonces me decía … “cómo un acontecimiento tan feliz como la llegada de un hijo puede hacerte tan dichosa, y a la vez ponerte de los nervios” Y entonces llegó la paciencia, la que pensaba que no tenía mi marido, y  la que pensaba que tenía yo como cualidad. Y me entraron ganas de coronarlo Rey, con la corona amarilla de silicona que me regaló para poner los utensilios mientras cocino.


Sudadera, rallas y corazones. 

Lo que no me gusta de la cocina son las manchas. Aunque casi me saco el máster de quitar manchas, algunas acaban resistiéndose y se quedan para mi madre. De ella era esa sudadera gris que le regalé y que siempre tengo puesta. Ella me compró esa camiseta a rayas después de que yo estropeara una igual en el primer lavado, igual que yo no paré hasta encontrar para Alejandra aquel jersey de Zara con el corazón. Con el corazón amarillo.



Podría seguir contando historias y contando elementos, seguro que he olvidado mencionar alguno, pero creo que ya ha quedado bastante largo el post. Muchas gracias a las chicas de Hello Creatividad, por hacer posible este curso, y por hacerme pensar y plasmar aquello que tengo en mis pensamientos. Y muchas gracias a "mis colaboradores" que han hecho posible hacer las fotos con Alejandra de por medio.

Besos.
María

3 comentarios:

  1. Precioso María.
    Y de alguna manera...partícipe de algunas cosas......esa invitación que veo cada vez que voy a casa de B. y la primera vez que la ví.....empezando a reconocer a cada uno de los dibujados.

    Y también me acuerdo de esos abanicos....alguna reunión compartimos en las que como bien dices, contabas los que te llevabas pintados y los que te quedaban......

    Vaya, que me ha encantado

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  2. Me encanta María!! Cuando yo hice el curso Hello blogging tampoco sabía que los corchos de toda la vida ahora se llamaban moodboard. Me encanta cómo te quedó el tuyo y sobre todo las anécdotas que acompañan a cada elemento. Ya te seguía en IG pero ahora me quedo por aquí!!

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    Respuestas
    1. Muchas gracias Lorena! Si es que me pasa habitualmente con tanto tecnicismo y palabras en Inglés, que siempre me pregunto ¿Eso que es? y luego me digo a mi misma: "Ah, eso es como..." como con el Baker twine, que cuando mi marido lo vió me dijo que era cuerda de atar chorizo, y yo tuve que callarme y asentir.

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